
¿Cuánto hace que mi corazón ya pertenece al tuyo?
Como si fuese ayer, como si fuese el viento de invierno, que fuerte ha irrumpido mi acongojada casa de pesares y esperanzas, es que te conocí. De sorpresa llegó el tornado de tu cariño, derribando paredes de consuelo, ventanas de alegría y puertas de fantaseosos amores, es que te volviste real.
En ese momento no sabía que en mí aun existían algunas semillas de cariño. Una de ellas, la perdida en el crepúsculo cajón de mi interior, brotó cual mágica estrella levantándose del firmamento. Tan fuerte aparecían los brotes desde el interior de mi corazón, que mis manos insesantemente trataron de parar su sublime surgir de aquel nuevo cariño.
Por fin aparecía la primavera, una nueva y refrescante estación que con temor y acongojo empezaría a disfrutar. ¿Sería ya la definitiva que mi corazón ha esperado? ¿Esta vez podría ver como los campos de trigo de mi cariño surgirían finalmente?. Posiblemente, ya era la que esperaba.
El tiempo ya corría con furia para poder alcanzar tus manos; porque aquellas manos que yo imaginaba en ese entonces, eran aquellas con las cuales quiero acompañar mi vida el mayor tiempo posible. Y luego, tu mirada. La dulce mirada que demuestra todo tu querer, que eleva mi corazón a lo más inhóspito, a las alas de los ángeles.
Pero, posiblemente, no logras imaginar, como tu cariño, tu primavera, me hace quererte cada día más. Y aunque no creas, por lo apremiante del tiempo, pienso en ti y cuando no lo hago lo hace mi cariño. Aquel cariño, que te añora cuando no estás, ese sentimiento profundo que sin pensarlo te dice perri, no sólo por apodo, sino porque te siente cerca.
Y aunque no te lo he dicho, también he derramado lágrimas por no tenerte a mi lado. Me muestro fuerte, me muestro contento y de hecho lo estoy, pero también añoro mucho estar contigo, poder aunque sea, abrazarte y estar así a tu lado.
Te he llenado de magía y fantasía, te he querido como nunca he querido a alguien, y si hago un buen balance de lo que ha sido incluirte en mi vida, puedo decir que me haces enormemente feliz.
Tu luz me ha llenado de colores, aquellos colores que trae la primavera. Eres mi sol, mi ángel y mi único compañero, aquel que espero siempre permanezca a mi lado, dándome por mucho tiempo el Color de Primavera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario