viernes, 6 de abril de 2007

Venas de otoño...


A llegado el otoño haciendo caer la máscara de tus colores. Aquellos que en verano iluminan tu sonrisa, dan carisma a tu figura y envuelven tu aura celestial.


Esos colores que inventaste para bailar sobre los lagos, para rellenar de suspiros las cascadas, y hacer nevar rayos de sol sobre las montañas.


Es por eso que te he extrañado. Vestiste cada momento con iluminadas carreteras y con ellas abriste nuevas rutas hacia mi ciudad. Te llevaste la neblina de los edificios con toques de pasión, y aunque ya no la tengo, puedo decirte que aún tengo en mi alma las burbujas de espuma que dejaron tu oleaje.


Contigo aprendí a unir occidente con oriente en un mismo punto. Me ayudaste a teñir de violetas la aurora boreal y derribar los arrecifes que me han encerrado y, comprendí que los almácigos de verde esperanza siempre están presentes en cada uno de nosotros.


Y aunque el reloj ya se detuvo en el frío otoñal, por mi aun siguen transitando los sabores de tus besos, los aromas de tus miradas y el sentido de tus sueños. Porque aunque quiera estrechar las venas para no poder seguir pensandote, por mi aún siguen las Venas de Otoño.

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