martes, 10 de abril de 2007

Silencios de Piano


¿Cuántos años he de vivir para volver a tocar aquellas sonatas que escribí para ti?

Desde que me senté en mi jardín de cerezos en flor, comprendí que las letras ni que todo lo que pudiese escribir sería suficiente. Miré cada flor caer, pose mis manos para poder abrazar cada una dentro de mi, pero todas se perdían en el viento. Al igual que mis letras.

Y aunque ellos creaban para mí la sinfonía de mi vida, recuperé en su susurro eterno lo que significaba quererte cada día más. Danzando frente a mis ojos aquellos pétalos me acariciaron, como tu lo has hecho el día de hoy.

Pero ya en este tiempo, me encuentro solo; en el infinito jardín de tu alma. Componiendo para ti el Réquiem de Arpas con el que me has dejado, para que vuelvas algún día como las golondrinas al llegar el otoño.

Ya sin más, me levanto dejando atrás los papiros de cien acordes que tenía, para caminar en tu búsqueda. Y recorro fiel, el apacible río de música que me embrujo de tu querer. Llego a sus cascadas para bañarme junto a los lotos de tus besos que me han avisado que has vuelto.

Vuelves en tu silencio, vuelves cuando el reloj ya no tiene tiempo, vuelves cuando ya comienzo a morir. Pero haré mi último intento, mi último gesto, mi ultimo mensaje de amor, para que lo guardes en el secreto de Pandora.

Y me sentaré en aquél piano de la colina para componer tu único concierto. El concierto con el cual tocaré cada uno de tus latires. Aquellos latires que siempre me hicieron reír, que me sonrojaron de tu mirar, y me dijeron que seguirías conmigo para siempre. Y si este piano ya se ha quedado sin hablar, es porque no me alcanza nada para elevar tu imagen, para proteger tu cariño y para juntar mi corazón con el tuyo.

Escucho tu corazón al unísono de mi piano, de ese piano que te regaló un campo de margaritas, que iluminó el mar para ti, y que ahora en su callar, te proclama la vida.

Ven conmigo, ven a jugar con los cometas de mi cielo, que los he hecho para ti. Ríe con los barcos que viajan a la luna para los enamorados, porque para ti he creado un interminable crucero. Báñate con las aguas de Acuario y salta conmigo en este mar de estrellas, que he tejido con las cuerdas de mi piano.

Y ahora, bésame. Bésame sin un fin, porque estoy muriendo por ti. Muriendo día tras día en compañía de este silencio. En los silencios de no poder decirte te amo un millón de veces, pero que toco sordamente en la partitura de los Silencios de Piano.

No hay comentarios: